Cosas que quedaron en la sombra. Buena poesía.

Quiero recomendarles un libro de poesía, un género que no suelo frecuentar nada (qué le vamos a hacer). Lo ha escrito un amigo que reúne tres cualidades: sabe lo que quiere decir, sabe escribir (escribir, no jugar con el bolígrafo o el teclado) y es muy, muy modesto. Comprenderán que Cosas que quedaron en la sombra de Fulgencio Martínez sea, con estos mimbres, uno de los mejores libros que he leído.

Creo que la poesía es buena cuando, leyéndola, puedes encontrarte ahí, puedes descubrir sentimientos, vivencias, pensamientos que sabes que son tuyos pero que están impresos en una hoja, escritos por otro, brevemente, encerrando en unas pocas palabras lo que te parece tan inexpresable.

Pues este libro es buena poesía. Tal vez el lector tenga que haber cruzado los rubicones indicados para que le sacuda el alma de una manera tan completa como me ha pasado a mí. Tal vez haya que estar en posesión de determinadas vivencias generacionales o, por el contrario, de muchas comunes a todos: envejecer (mucho o poco), tener hijos, recibir golpes, descubrir mentiras, amar…

Les dejo un breve listado de recomendaciones para personas que pueden verse interesadas en la obra por su propio contenido. Más que de marcas en un libro, es una localización de sentimientos verbalizados.

– Para los que todavía buscan un sentido pleno a todo: les recomiendo la lectura de “Desde los cordones a mis zapatos”, que podría ser un lema (el poema entero).

– Para los que no han reflexionado yendo más allá del concepto “carpe diem”.

– Para todos: “Las pasiones tristes”. Sólo el título ya da para emocionarse evocando recuerdos o presentes.

– Para los que vivimos la cuarentena: “De la vejez” y los cuarenta años según un barman.

– Para los que escriben (o leen): la respuesta al clásico “¿para qué ser poeta en tiempos de miseria?”

– Para los amantes: la puerta que se abre en “Invitación” (y todo lo que vemos detrás)

– Para los pensadores: la definición de la filosofía en “Epístola consolatoria”, aunque creo que podía haber ido más allá con los resultados lúcidos y amargos de ese puntapié.

– Para los que todos los días se preguntan qué hacer: la declaración en “¿2002?”, es tan breve como sobrecogedora. Yo todavía ando escondiéndome de mis miserias y, sobre todo, de mis miedos.

– Y una pequeña joya para el que la quiera disfrutar: la imagen de la felicidad como préstamo del recuerdo.

Lo dejo aquí, porque podría seguir hasta agotar el libro. Fulgencio, como te dije, esos sentimientos son tan propios que, si no fuera porque los has escrito tú, diría que los he escrito yo (si tuviera esa capacidad, que a la vista está que no).

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2 pensamientos en “Cosas que quedaron en la sombra. Buena poesía.

  1. He leído yo -quizá- unos pocos libros de poesía más que tú, pero seguramente no acertaría con una “invitación” mejor a la lectura de un libro de poemas. Un luminoso descubrimiento, este blog.

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