Siete reinas del rock (III): Chrissy Hynde

7 de septiembre de 1951 Akron, Ohio, EE.UU.
La reina del rock más puramente roquera de todas las que he tenido el placer de escuchar.

No es la más agraciada de estas siete reinas, precisamente (vaya, perdona, Chrissy), no puede sospecharse de ella que sea un elemento decorativo que un grupo de muchachotes ha tomado para dar “color” a su banda (sea por la figura o por la voz). No, Crissy Hynde, en realidad, ES The Pretenders: es su voz, escribe sus canciones, frecuentemente toca la guitarra y es el único miembro del grupo que no ha cambiado desde que se fundó (desde que ella lo fundó, quería decir). Vaya, que ese estilo tan propio del grupo y todas esas canciones que nos han acompañado a lo largo de tantas vivencias han sido cosa de Ms. Hynde.

“Nunca fui a un baile, nunca tuve una cita. Era bastante horrible para mí. Excepto, claro, que podía ir ver las bandas, y eso era lo más. Iba a Cleveland para ver cualquier banda. Estaba enamorada todo el tiempo, pero principalmente de los tipos de las bandas que yo no podía conocer. Saber que Brian Jones estaba allí, y después que Iggy Pop estaba allí, hacía difícil para mí conseguir interesarme demasiado en los tipos que estaban alrededor. Yo tenía cosas más grandes en mente”.

Ya lo creo que las tenía. Formó su primer grupo con un amigo de Akron, Mark Mothersbaugh, quien no sólo es legalmente ciego, desde su más tierna infancia, cuando se quita las gafas, sino que triunfó con otro grupo mítico en los 70-80: Devo (¡Oh, no!… es Devo). Y en 1973, después trabajar como camarera y otros empleos de subsistencia, aterriza en Londres a ver si el pop inglés le da una oportunidad (aunque lo que encuentra en boga es el punk). Trabaja en una revista musical, “New Musical Express”, y después de otros intentos crea en 1978 The pretenders (llamado así por una canción de los Platters, “The great pretender”) junto a Pete Farndon, Honeyman-Scott y Martín Chambers.

Qué decir de su voz. No es la mejor, ni la más depurada, pero sí es una de las más características: como un terciopelo un poco áspero, una combinación de rudeza y suavidad propia de una mujer capaz de ser amiga íntima de McCartney y de haberle dado a Sid Vicious el candado que llevó colgado al cuello hasta que murió a los 21 años.

Hoy, todavía sobre los escenarios, es además una activista radical del uso del flequillo sobre los ojos (por lo visto en todos estos años, irrenunciable) y de cosas más serias, como de la acción en contra del maltrato animal (miembro de PETA, una asociación que debería cambiar su nombre en el mundo hispánico) y lo mismo grita en una manifestación contra el escaldado del pollo frito de Kentucky, que revoluciona Pamplona proponiendo que los mozos corran sin toros (ay, Chrissy).

Youtube: Brass in pocket
Youtube: Don’t get me wrong

Más información
Chrissy Hynde en Wikipedia
The Pretenders en Wikipedia

Siete reinas del rock (II): Cyndi Lauper

Cynthia Ann Stephanie Lauper.
22 de junio de 1953, Ozone Park, Queens, New York, EE.UU.

Siempre me ha parecido que Cyndi Lauper vive fuera de este mundo. Para expresarlo mejor: Cyndi Lauper parece vivir en otro mundo aunque esté oculto dentro del nuestro. Un mundo más alocado y también más sencillo, divertido e íntegro que éste que nos ha tocado. Me transmite esa sensación el candoroso timbre adolescente de su voz (debe ser esa nasalidad tan norteamericana), su costumbre de aparecer descalza, su apariencia frágil -con esa mirada entre soñadora y miope- o su extravagante comportamiento en videoclips y escenarios. Por no hablar de su personalísimo modo de vestir: como Madonna, sus atuendos son decididas provocaciones al gusto común, pero en Cyndi no parece marketing, ni siquiera un reto deliberado, parece un sincero estilo personal (¿adquirido cuando, después de la ruptura de su primer grupo en 1980, trabajó en tiendas de ropa de segunda mano?). No me extraña que muchas mujeres la hayan tomado como modelo circunstancial para encaminar su idiosincrasia: su imagen irradia libertad personal a los cuatro vientos.

Cuando le llega el primer gran éxito, con su primer álbum en solitario “She’s So Inusual” (1983) no sólo tiene la voz madura, sino que lo es toda ella (si hacemos cuentas, tiene ya treinta tacos), pero Cyndi ya está arriba: cuatro canciones, precisamente las que recomiendo más abajo como lo más auténtico de la cantante más “True Colors” (su himno, podríamos decir) se cuelan sucesivamente entre los 5 primeros puestos de las listas de Estados Unidos y algunas alcanzan primeros puestos en Gran Bretaña, Suecia, Australia o Japón. Hoy sigue en la brecha y lidera el True Colors Tour 2007 (en el que participa Deborah Harry, líder de Blondie, otra reina de la que pienso hablar), que entregará un dólar por entrada vendida a la Campaña por los Derechos Humanos, entidad que aboga por el respeto a la comunidad gay.

Su voz es absolutamente personal y rápidamente identificable, tal como ocurre con otras voces en la música moderna (o lo que me parece a mí: Dylan, Sting, Joplin, Knopfler, etc.). Sus canciones son, normalmente, vibrantes y su voz tiene una tesitura muy amplia, puede hacer lo que quiere con ella… y lo hace, llevándonos hasta territorios melódicos capaces de despertar muchas y diversas emociones en nuestro espíritu. Confieso que no soy capaz de oírla sosegadamente. Brindo por eso.

Canciones que recomiendo: “I drove all night”, “True colors”, “Money Changes Everything (Pop Goes the 4th)”, un rock’n’roll indiscutible (muy en la onda del Boss), “Time After Time”, una canción que, la conozcamos o no, forma parte de la banda sonora de los que vivimos los 80, y, sobre todo, “Girls Just Wanna Have Fun”, una declaración de intenciones acompañada de una música absolutamente expresiva: cuando la oigo, me asaltan deseos de divertirme.

Youtube: Girls Just Wanna Have
Youtube: I drove all night

Más información
Página oficial de Cyndi Lauper
Cyndi Lauper en Wikipedia

Siete reinas del rock (I): Kate Pierson

Katherine Elizabeth Pierson
27 de Abril de 1948, Weehawken, New Jersey, EE.UU.

Kate Pearson es esa bomba pelirroja de The B-52’s, una banda muy particular que se formó en 1976 en una noche de muchas copas tras cenar en un chino. El grupo tomó el nombre de uno de los tipos de esos aparatosos cardados que llevaba la Pearson y su intención fue siempre divertirse (detrás de la imagen alocada e intrascendente de B-52’s, incluso detrás de sus desenfadadas, bailables y estrafalarias canciones, hay rock del mejor). El grupo se disolvió casi veinte años después, en 1994, pero han vuelto y sacarán nuevo disco para otoño de 2007.

Cuando llamo bomba a Kate lo hago por varias razones, las principales son:

como su grupo, es la alegría desbordada, la auténtica y desinhibida alegría de vivir, su ropa es ultracolorista, divertidísima, no para de moverse, con ese modo de bailar tan extravagante y libre –no se pierdan el vídeo con R.E.M., es capaz de piersonizar el baile de todos los participantes- que comunica toda la esencia del pop, seguramente el género más despreocupado y alegre de todos; es una mujer y no tiene problemas con eso, quiero decir que es femenina con toda la fuerza que la sensualidad de la imagen y la voz de una mujer puede transmitir a una canción; y es la voz de timbre más claro y potencia más subyugadora de estas siete reinas, oírla es encontrar la perfección de la nitidez, aun con ese inevitable (casi imperceptible en ella) tonillo nasal norteamericano.

Canciones que recomiendo: “Rock lobster” (su primer gran éxito), “Private Idaho” (del álbum “Wild planet” 1980, la película de 1991 tomó el nombre prestado), la magnífica “Roam” y, sobre todo, la excepcional “Love shack”, una canción que consigue ponerme de buen humor cada vez que la escucho. Les ofrezco aquí la posibilidad de oír la extraordinaria voz de Kate en dos de los mejores ejemplos: “Love shack” (cómo no) y su colaboración con R.E.M. en “Shiny happy people”, un prodigio de segunda voz que es capaz de dar un vuelco completo a una canción.